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Todo lo que debes saber sobre el bótox

Es uno de los procedimientos de la medicina estética más conocido entre el público en general, pero al mismo tiempo, uno de los que generan más dudas y falsos mitos.

 

La toxina botulínica, popularmente conocida como ”bótox”, es uno de los procedimientos de la medicina estética más conocido entre el público en general, pero al mismo tiempo, uno de los que generan más dudas y falsos mitos.

Por ello, desde Clínica Orel, centro médico estético multidisciplinar, han querido resolver todas nuestras dudas de la mano de la doctora Luz García Juan.

El primer paso fundamental es entender qué es el bótox. Se trata de una proteína purificada y totalmente biológica, derivada de la toxina botulínica tipo A, que empezó a producirse como medicamento en 1980 y se ideó para tratar contracciones musculares del rostro, espasmos de los párpados y otros trastornos neurológicos. Se descubrió su utilidad como antiarrugas de manera fortuita, pero desde entonces se ha convertido en uno de los procedimientos más seguros y menos invasivos del mercado.

En cuanto a la aplicación, cabe destacar que es mediante infiltraciones de una mínima cantidad de producto, con una aguja extremadamente fina, en el músculo debajo de la piel de la zona que se desea tratar. Actúa inhibiendo el movimiento muscular, por lo que la zona aparece más relajada, descansada y rejuvenecida.

Además, es importante señalar que no es un procedimiento meramente estético ya que el bótox nos ofrece una solución rápida y poco invasiva a problemas como el estrabismo, los espasmos musculares, el bruxismo, la hipersudoración o las jaquecas y migrañas.

No obstante, cuando se utiliza el bótox contra las arrugas, en Clínica Orel recomiendan a sus pacientes esperar a los 40 años, que suele ser la edad en la que aparecen. Sin embargo, en casos puntuales, como por ejemplo personas que realizan una gesticulación exagerada, se puede utilizar antes.

No es un procedimiento meramente estético ya que el bótox nos ofrece una solución rápida y poco invasiva a problemas como el estrabismo

En este caso, en Medicina Estetéticalas zonas en las que se puede infiltrar el bótox son: el tercio superior de la cara, es decir arrugas frontales, entrecejo, perioculares (patas de gallo) y cola de la ceja.

En casos de hipersudoración excesiva se emplea en zonas como las axilas, las manos, los pies o el cuero cabelludo, que cuentan con glándulas sudoríparas, para frenar su estimulación.

Asimismo y como todo tratamiento, el bótox también tiene unos efectos y una duración determinada.

La toxina actúa sobre la unión neuromuscular, produciendo una denervación y por tanto una relajación del músculo causante de la arruga sin producir lesiones en las terminaciones nerviosas. La zona aparece libre de arrugas pero con la posibilidad de gesticulación natural.

Su efecto comienza entre dos horas y dos días según cada paciente y permanece hasta los cuatro meses en que comienza de nuevo el trabajo muscular y por tanto la aparición de las arrugas. Aunque es variable de unas personas a otras partir de los seis meses puede inyectarse de nuevo.

Por otro lado, y para los más miedosos, hay que tener claro que el bótox no es doloroso ya que se infiltra con una aguja muy fina. Sin embargo, para pacientes muy sensibles al dolor se puede emplear una crema anestésica media hora antes del procedimiento o insensibilizar la zona con hielo.

Por último y no por ello menos importante, si queremos quedarnos contentos con el resultado, lo primero que debemos hacer es buscar una clínica de medicina estética de reconocido prestigio que nos aconsejará el mejor tratamiento para cada caso. Nuestro médico nos tiene que transmitir la máxima confianza, y debemos sentir que nos podemos comunicar con él al máximo para trabajar juntos y alcanzar los resultados deseados.

Bien aplicado, el bótox deja un resultado totalmente natural, nuestro rostro pero más relajado, con aspecto descansado.

Todo lo que debes saber sobre el bótox